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Hace poco más de una semana que llegué a Fort Portal. Es la primera vez en año y medio, y lo echaba de menos. Aquí las cosas han cambiado. Desde principios de año los niños viven internados en Covenant Primary School, a raíz de que se vieran forzados a abandonar de manera prematura el orfanato donde residían desde hacía años. En esta ocasión vengo en nombre de la asociación Proyecto Yamba y con una lista infinita de tareas por hacer. Lo que sí que no ha cambiado es ese primer contacto con los niños, un reencuentro lleno de abrazos, sonrisas y muy buenos recuerdos. Mi estancia será breve, pero una vez más inolvidable.

Los voluntarios que hemos venido esta vez somos:
– Carlos Alonso
– Alejandro Arias
– Macarena Leal

Desde hace dos años y medio apadrino a 4 de estos niños, que siempre se muestran agradecidos y les gusta compartir conmigo, a través de cartas escritas con su puño y letra, sus sueños de cara al futuro: dos quieren ser médicos, uno soldado, la otra aún no lo tiene claro… Está conmigo Alejandro, a quien conocí durante mi primer voluntariado en 2021 y con quien, desde entonces, mantengo una gran amistad. Él también tiene a un niño apadrinado a través de Proyecto Yamba y durante su reencuentro ninguno de los dos pudo evitar emocionarse. La vida diaria de estos niños es complicada y saber que cuentan con nuestros apoyo es importante.

En esta ocasión he venido con la intención de llevar a cabo una campaña sanitaria en nombre de Proyecto Yamba. Dicha campaña ha implicado la extracción de sangre de todos los niños con edades comprendidas entre 5 y 13 años, para la realización de las pruebas del VIH, sífilis y hepatitis A, B y C. Gracias a estas pruebas hemos podido comprobar que ninguno de los niños estaba vacunado frente a la hepatitis B (a pesar de estar incluida en el calendario vacunal infantil de Uganda), por lo que posteriormente todos ellos fueron llevados al Hospital de Buhinga (el único hospital público de Fort Portal), donde recibieron la primera dosis de la vacuna. Además, 2 niños han requerido empastes tras romperse los incisivos accidentalmente.

La espera en Buhinga es larga, hace mucho calor e imágenes de gran crudeza no hacen fácil la estancia. A los niños no les hizo mucha gracia ver las agujas, pero en Proyecto Yamba sabemos lo importante que es la promoción de una buena salud y aún queda un largo camino por delante… Mientras esperamos, el pequeño Moses se tira al suelo y dice que se encuentra mal. Le toman la temperatura: ¡40 grados! Moses tenía malaria y necesitaba tratamiento endovenoso. Como se trata de un hospital público, tuvimos que adquirir todo el material médico y el tratamiento en una farmacia, incluyendo desinfectante para la camilla donde fue atendido. El tratamiento de la malaria es muy caro y la gran mayoría no se lo puede costear. Afortunadamente, Moses ya se encuentra mejor.

Cerca de su escuela se encuentra el terreno que adquirimos hace unos meses, donde esperamos que pronto se asienten los cimientos de uno de los principales objetivos de Yamba: la construcción de un orfanato, un hogar que de a nuestros niños el cobijo, la seguridad y el cariño que se merecen. Este proyecto, iniciado a principios de este año, se sostiene gracias a las aportaciones puntuales y periódicas de nuestros socios y su ayuda desinteresada. Actualmente estamos reuniéndonos con ingenieros y nuestra arquitecta Macarena para terminar de elaborar los planos y determinar el presupuesto aproximado, y con una abogada que nos asesora en materia legal. Ojalá muy pronto podamos presentar el proyecto ante el ayuntamiento y nuestro sueño comience a hacerse realidad.